El cierre de filas en torno a REPSOL es doblemente indignante.

Independientemente de lo conveniente que pueda resultar para Argentina, del afán nacionalizador de su presidenta, nada socialista ni revolucionaria, por cierto, o de que el pueblo argentino no entienda como tiene que pagar una factura tal alta por el precio de su nafta teniendo los pozos petrolíferos bajo su tierra, lo que me parece absolutamente…

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